Sant Cugat del Vallès

Sant Cugat del Vallès es una localidad ubicada a escasos quilómetros de Barcelona capital, perteneciente a la región del Vallès Occidental. Su patrimonio monumental, encabezado por su viejo monasterio benedictino, se halla rodeado por rincones naturales de gran belleza.

Sant Cugat se extiende sobre una enorme llanura fluvial acotada por las sierras de Collserola y Galliners. Pese a los distintos descubrimientos encontrados en la zona entre el dos mil y el mil quinientos a. de C., el primitivo germen de la urbe fue la fortaleza romana de Castrum Octavianum (siglo IV después de Cristo). Sobre esta plaza fuerte se levantó el viejo monasterio benedictino de Sant Cugat, el monumento más sobresaliente de la urbe. El circuito abacial consta de una iglesia (siglos XII-XIV) y de un espléndido claustro románico de finales del siglo XII. Se puede destacar, además, otras dependencias como la sala capitular, el palacio y el sobreclaustro renacentista.

Al amparo del monasterio se desarrolló un esencial núcleo agrícola, con numerosas masías que todavía perduran, como Perro Rabella (s. XIV), Perro Bellet (s. XVI) o bien La Torre Blanca (s. XVII).

Sant Cugat asimismo es pródiga en ermitas, que se hallan esparcidas por todo el término municipal: Sant Adjutori, Sant Crist de Llaceres, Santa Maria de Campanyà, etcétera Otras visitas de interés pasan por el Castell de Canals, de temporada medieval, y el Puente de Cánido Vernet, de estilo gótico.

De temporadas más recientes, su casco urbano conserva preciosos ejemplos de arquitectura modernista, entre ellos la Casa Armet, obra de Ferrán Romeu, y la Casa Lluch, de Eduard Maria Balcells.

Sant Cugat del Vallès es un sitio privilegiado desde el punto de vista natural. El Parque Central, ubicado en pleno centro urbano, se transforma en el pulmón verde de la urbe. Y muy cerca se encuentra el Parque de Collserola, considerado entre los mayores parques metropolitanos del planeta. Desde esta localidad parten interesantes sendas, como la que conduce de Perro Borell a la ermita románica de Sant Medir, el El Acueducto de Can Vernet, Sant Cugat atravesando un idílico paisaje de bosques y flora costera.